En Málaga a 18 de junio de 2015

Con cierta frecuencia, los profesionales, por diversos motivos, no sólo de índole fiscal, deciden organizar su actividad a través de un sociedad que será la facturará los servicios. Al respecto, entendemos que en muchos casos el uso de entidades puede estar plenamente justificado, fundamentalmente para poder controlar los riesgos derivados de la posible existencia de responsabilidades civiles y también por cuestiones de tipo comercial dado que puede ser que haya empresas que no trabajen directamente con profesionales

. Ahora bien, es importante tener en cuenta que en determinadas ocasiones puede suceder que se produzcan importantes disminuciones en la carga tributaria derivadas del hecho de que el tipo de tributación en el Impuesto Sobre Sociedades puede llegar a ser muy inferior al de IRPF (en muchos casos, las diferencias de tributación pueden estar hasta en veinte puntos porcentuales de diferencia.

Uno de los riesgos más graves en los que se puede incurrir es cuando la Administración Tributaria determina que, en realidad, la sociedad es simulada, entendido en el sentido de que no es más que un nombre comercial con el que se factura a los clientes, pero que no tiene ningún tipo de organización ni de medios materiales ni humanos que permitan pensar que es capaz de operar en el mercado por sí misma.

En estos casos, se incurre en el riesgo de que se considere que la entidad en realidad no prestó los servicios que fueron prestados en realidad por el socio. En consecuencia todos los beneficios de la entidad serían imputados al socio.

En nuestro despacho hemos llevado algunos supuestos similares. (seria el caso de asesorías en las que se imputaron todos los rendimientos a un socio o el caso de artistas que usaban una sociedad para facturar). Al respecto, consideramos que, por una parte, el contribuyente debe extremar las precauciones para no incurrir en situaciones de riesgo, incluso por puro desconocimiento. Por tal motivo, es importante analizar si la sociedad va a tener bienes (local alquilado por ejemplo) y personal contratado diferente del socio para realizar la actividad. Como ya hemos dicho, en el caso de que la sociedad no cuente con estos medios, es posible que  usted esté incurriendo en una situación de riesgo.

Por otra parte, habría que analizar caso por caso, porque en muchas ocasiones puede suceder que lo que realmente acontece que es que hay un problema en operaciones vinculadas entre socio y sociedad y entonces lo que debe hacerse es proceder a valorar correctamente los servicios que presta el socio profesional a la entidad.

Recientemente, ha recaído una sentencia que confirma lo que venimos diciendo. Sería la Sentencia del TSJ de Madrid  3 de febrero de 2015 que ha determinado en un caso en que un profesional facturaba a través de una entidad que no tenía ni local ni empleados lo siguiente.-

Octavo.
A la vista de los preceptos y sentencias que se acaban de transcribir, y teniendo en cuenta las pruebas obrantes en el expediente remitido a la Sala, merecen ser destacados los siguientes datos:
a) La sociedad Studios Arvad Dos S.L. está participada al 100% por D. Lorenzo , que también fue administrador de la entidad Atlas Capital durante los ejercicios objeto de comprobación.
b) Prácticamente toda la facturación de Studios Arvad se realiza a Atlas Capital.
c) Studios Arvad carece de personal asalariado y los pagos a terceros, excepto los realizados a su único socio, no tienen relación con los servicios que constituyen su objeto social.
d) El domicilio social y fiscal de Studios Arvad coincide con el domicilio personal del Sr. Lorenzo .
Así las cosas, y al margen del objeto social de la entidad Studios Arvad, lo cierto es que, con independencia de su único socio, carece de medios materiales y personales propios o ajenos necesarios para desarrollar los servicios profesionales facturados a Atlas Capital, siendo el propio Sr. Lorenzo el que, a tenor de la prueba aportada por la Inspección, desarrolla como persona física la actividad profesional que factura la sociedad Studios Arvad a Atlas Capital.
En este sentido, la interposición de Studios Arvad para facturar y cobrar los servicios que su único socio y administrador desarrolla para la sociedad Atlas Capital constituye una actuación que carece de causa dentro de la relación de servicios profesionales, pues con ello sólo se pretende que Studios Arvad facture unos servicios que realmente no presta, de manera que concurre la simulación apreciada por la Administración, ya que bajo la apariencia de una operación de prestación de servicios profesionales por una sociedad a otra sociedad, con la aquiescencia de la sociedad presunta prestadora y del prestador real de los servicios, se oculta la realidad de que dichos servicios han sido prestados de manera personal por su socio único, que venía obligado a tributar por todos sus rendimientos profesionales.
(…)
La referencia que se hace en la demanda a la “capacidad intelectiva del profesional” como el único medio necesario en la práctica para desarrollar la actividad, no hace sino poner de relieve que la entidad Studios Arvad no tuvo intervención alguna en la prestación de los servicios controvertidos.
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