En los últimos meses no han encargado la defensa de diversos acuerdos de derivación de responsabilidad contra familiares por haber realizado actos que dificultaran el cobro de deudas por parte de Hacienda.

En muchas ocasiones, ante la llegada de liquidaciones y sanciones tributarias a un contribuyente, éste, para evitar perder todos sus bienes, puede  caer en la tentación de hacer operaciones rápidas con familiares directos que, presumiblemente, estarán al tanto de los problemas existentes.

Le recomendamos mucha precaución y que busque asesoramiento previo a fin de no agravar su situación innecesariamente involucrando a otros familiares. Debe saber que la norma tributaria prevé diversas opciones para evitar el perjuicio ocasionado a Hacienda y que suelen terminar en el embargo de bienes a la persona que colaboró en la ocultación.

Una de las alternativas que está aplicando con más asiduidad es el artículo 42.2 de la Ley General Tributaria que declara responsables solidarios a las personas “a)  que sean causantes o colaboren en la ocultación o transmisión de bienes o derechos del obligado al pago con la finalidad de impedir la actuación de la Administración tributaria.”

Se trata de un precepto ambiguo con dificultades de interpretación, especialmente porque hacen referencia a cuestiones de prueba que pueden llegar a ser difíciles de apreciar. La norma castiga aquellos comportamientos realizados “con la finalidad” de impedir un cobro. Vemos por lo tanto que se trata de probar la existencia de un elemento psicológico.

Llegado a este punto, Hacienda y los Tribunales Administrativos vienen aplicando una doctrina que determina que debe existir una actuación realizada con una finalidad concreta, como es impedir la actuación de la Administración tributaria pudiendo considerarse que el fraude se demuestra cuando se acredita el resultado producido y que éste fue conocido o debido conocer por el deudor (“scientia fraudis”) . “llegando a alcanzar cotas de cuasi-objetividad si el perjuicio se ocasiona por simple culpa civil o impremeditación”. 

Por lo tanto, en caso de familiares directos deberán extremarse las precauciones para evitar incurrir en actuaciones susceptibles de generar este tipo de reproches. A modo de ejemplo: negocios entre cónyuges (disolución de comunidad de gananciales); operaciones realizadas a precios diferentes de los de mercado; operaciones con una finalidad poco clara; incluso, cualquier tipo de operación que se sepa puede dificultar la ejecución puede hacer incurrir al familiar en un supuesto de responsabilidad..

A modo de ejemplo, recientemente ha llegado a nuestro Despacho un supuesto en el que el deudor de Hacienda aportó un inmueble hipotecado por un tanto inferior al precio de mercado. Por su parte, su mujer aportó un vehículo antiguo. Esta operación provocó que la mujer adquiriera aproximadamente el 40% de la empresa. Lamentablemente, Hacienda constató lo irregular de la operación y procedió a embargar el inmueble de la sociedad.

Conclusión. Tenga cuidado.

 

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